Joven sucreña fue asesinada por su compañero sentimental en Bogotá

Lorena Ortega, natural de San Onofre,   madre de dos bebés, fue asesinada por su pareja sentimental Jaison Siolo, el martes 14 de septiembre,  quien le cortó el cuello con un puñal,  luego de que Lorena le dejara presente que ya no soportaría sus infidelidades y mentiras.

Los hechos ocurrieron en Bogotá, Colombia.

Lorena amaba a sus hijos, una pequeña de 7 años de edad y un bebé recién nacido que había llenado su vida de alegría.

 

Cuando se encontraba amamantando a la menor ,  el sujeto,  al parecer, bajo efectos del alcohol y las drogas, llegó con la intención de insistirle a Lorena para que ya no le reclamara sobre sus infidelidades. Ella se negó a escucharlo, le recalcó que ya estaba cansada de él, haciéndole saber  que no soportaría un minuto más lo que estaba viviendo con él, y continuó amamantando a su bebé mientras observaba como el pequeño le llenaba de alegría su corazón solo con existir.

En un abrir y cerrar de ojos, Lorena se dio cuenta de como el feminicida se abalanzaba a ella con un arma punzante, se dio cuenta de como no podía defenderse mucho con su hijo alimentándose, se dio cuenta de que lo único que podía hacer era intentar protegerlo. Le cortó el cuello, le generó una herida que le causó una muerte lenta y doloroso, mientras iba perdiendo la vida, su hijo continuaba succionando el líquido vital a medida de que su rostro pequeño se llenaba de sangre.

 

El hombre huyó, a Lorena pudieron ayudarla y llevarla a un hospital, tan drogado estaba que se presentó en ese hospital para ¨saber como estaba ella¨ y así es que pudo ser detenido.

La imagen de este caso es tan dolorosa como los anteriores, pero para quienes saben lo que es ser madre, para quienes comprenden y empatizan con la maternidad, el golpe que genera es difícil de asimilar y lastima, lastima mucho. La alegría que sentía Lorena al tener a su bebé en brazos fue arrancada por el dolor perenne de saber que ya no estaría para él, ya no estaría para su hija. Solo quería alejarse de ese hombre, dejarlo sin importar cuanto ayudaba en el hogar y cuanto necesitaba del dinero para alimentar a sus hijos, ella solo le reclamó y le exigió el respeto que merecía, le dejó presente que sus mentiras le dolían y él, como muchos hombres, solo pensó en asesinar. No fueron los efectos de estupefacientes, fue el odio, la misoginia, fue el hecho de que sobrio llegó a pensarlo, fue la intención de querer colocarse por encima, fueron las ganas de no aceptar la decisión de una mujer que merecía ser escuchada y respetada.

 

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